"Sus padres habrían continuado queriéndola de cualquier manera, pero ella no había
osado pagar el precio de su sueño por miedo a herirlos. Aquel sueño que estaba
enterrado en el fondo de su memoria, aunque a veces fuese despertado durante un
concierto, o un hermoso disco escuchado por casualidad. No obstante, siempre que
afloraba su sueño, el sentimiento de frustración que la embargaba era tan profundo que
ella intentaba adormecerlo con presteza.
Veronika sabía, desde pequeña, cuál era su verdadera vocación: ¡ser pianista!
Lo había presentido desde que recibió su primera clase de piano, cuando contaba
doce años de edad. Su profesora también había advertido su talento, y la había alentado
para convertirse en una profesional. Sin embargo, cuando, feliz por un concurso que
acababa de ganar, dijo a su madre que iba a dejar todo para dedicarse solamente al
piano, ella la había mirado con cariño y había comentado:
—Nadie vive de tocar el piano, amor mío.
osado pagar el precio de su sueño por miedo a herirlos. Aquel sueño que estaba
enterrado en el fondo de su memoria, aunque a veces fuese despertado durante un
concierto, o un hermoso disco escuchado por casualidad. No obstante, siempre que
afloraba su sueño, el sentimiento de frustración que la embargaba era tan profundo que
ella intentaba adormecerlo con presteza.
Veronika sabía, desde pequeña, cuál era su verdadera vocación: ¡ser pianista!
Lo había presentido desde que recibió su primera clase de piano, cuando contaba
doce años de edad. Su profesora también había advertido su talento, y la había alentado
para convertirse en una profesional. Sin embargo, cuando, feliz por un concurso que
acababa de ganar, dijo a su madre que iba a dejar todo para dedicarse solamente al
piano, ella la había mirado con cariño y había comentado:
—Nadie vive de tocar el piano, amor mío.
—¡Pero si tú misma me has hecho tomar las clases!
—Solamente para desarrollar tus dotes artísticas; a los maridos les gusta, y puedes
lucirte en las fiestas. Olvida ese capricho de ser pianista y ponte a estudiar derecho, que
es la profesión del futuro.
Veronika hizo lo que le pidió su madre, segura de que ella tenía la suficiente
experiencia para entender lo que era la realidad. Terminó sus estudios, entró en la
facultad y salió de ella con un diploma y notas altas... pero sólo consiguió un empleo de
bibliotecaria.
«Debía haber sido más loca», reflexionó. Pero, como sucede con la mayoría de las
personas, lo había descubierto demasiado tarde."
—Solamente para desarrollar tus dotes artísticas; a los maridos les gusta, y puedes
lucirte en las fiestas. Olvida ese capricho de ser pianista y ponte a estudiar derecho, que
es la profesión del futuro.
Veronika hizo lo que le pidió su madre, segura de que ella tenía la suficiente
experiencia para entender lo que era la realidad. Terminó sus estudios, entró en la
facultad y salió de ella con un diploma y notas altas... pero sólo consiguió un empleo de
bibliotecaria.
«Debía haber sido más loca», reflexionó. Pero, como sucede con la mayoría de las
personas, lo había descubierto demasiado tarde."
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