Recolector de almas.
julio 08, 2014
julio 01, 2014
— Ahora
voy a darte un consejo desinteresado, que eres libre de tomar o dejar,
encanto. Primero: la muerte. Nunca se hace más llevadera. Se tengan catorce
años como tú o... bueno, tantos como yo, que soy tan vieja como un arrecife de
coral; perder a alguien cercano será siempre un golpe durísimo. Segundo: no
reprimas tus emociones. Tienes que desahogarte. Esa es una de las razones por
las que celebramos una fiesta, ¿sabes? —Hizo un gesto con la mano abarcando
toda la Hiberna—. Cuando muere un buen pirata como Jez, debemos celebrar su
vida. Debemos beber y estar alegres y contar historias sobre el tiempo que
pasamos con él. Algunas personas lo consideran de mal gusto. Querrían que
guardáramos silencio, lo soportáramos con estoicismo y fuéramos día y noche
vestidos de negro de la cabeza a los pies. Pero tenemos que celebrar la vida
propiamente dicha, ¿comprendes? ¡La vida! Es el más maravilloso de los tesoros,
encanto. Y aunque Jez Stukeley solo haya vivido veintitrés años, ha dejado
huella. Ha dejado a personas que lo querían, que lo recordarán. Al final, eso
es lo mejor que puede esperar cualquiera de nosotros. ¿No estás de acuerdo
conmigo, Afortunado?
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