mayo 20, 2010

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Entre flores y espadas fuimos el rey y la reyna de la juventud
lloramos y reimos como nadie
como si cada dia fuese el ultimo
tomados de la mano gobernamos cada dia
corrompiendo nuestra propia inocencia.
Eramos como un reflejo cristalino de un lago
que poco a poco empieza a contaminarse.
Perdimos la igualdad, y perdimos el camino,
fuimos nuestros amores, nuestros fantasmas
y nuestros verdugos.

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